HISTORIA

La Iglesia Evangélica Getsemaní nació el 17 de enero del 2000, fundada por un grupo de hermanos provenientes de Chimborazo que, al llegar a Quito en busca de mejores oportunidades, vieron la necesidad de un lugar donde congregarse. Con humildad y fe, comenzaron en un pequeño cuarto prestado, luego en casas de hermanos, hasta alquilar un local en el centro de Quito, donde permanecieron hasta el 2008.

Durante esos años, la iglesia enfrentó desafíos, como divisiones y la falta de un pastor fijo, pero también recibió grandes bendiciones. En 2008, gracias a la generosidad de sus miembros, se adquirió una casa donde la iglesia continuó creciendo, aunque su ubicación limitaba la visibilidad. Esto motivó la creación del proyecto "Pro-Templo", que culminó en 2016 con la compra de un ex colegio particular, el espacio donde actualmente se encuentra la iglesia.

Hoy, la Iglesia Evangélica Getsemaní es un lugar de crecimiento espiritual y comunión, comprometida no solo con su comunidad quichua, sino también con todos sus vecinos. A pesar de los desafíos, seguimos adelante con el propósito de compartir el Evangelio y ser un faro de luz en nuestra ciudad.


Misión

Proclamar el evangelio de Jesucristo, edificando una comunidad de fe que glorifique a Dios, enseñando su Palabra con fidelidad y practicando el amor y la unidad entre los creyentes. 

 

Visión

 Queremos ser un faro de luz en medio de la sociedad, alcanzando a las personas con el mensaje del evangelio, apoyando a familias y fomentando un crecimiento espiritual que impacte vidas para la gloria de Dios. 

 

Nuestras Creencias

LA BIBLIA

Creemos que la Biblia, compuesta por los 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento, es la Palabra inspirada por Dios, infalible y sin error en sus escritos originales. Es la única autoridad suprema para la fe y la conducta cristiana (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21).

DIOS

Creemos en un solo Dios verdadero (1 Timoteo 2:5), eterno y autosuficiente, que se revela en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 28:19). Él es uno en esencia y perfecto en unidad (Deuteronomio 6:4; Juan 10:30; Hechos 5:3-4)..

JESUCRISTO

Creemos que Jesucristo es Dios hecho carne (Juan 1:1, 14). Nació de una virgen mediante la obra del Espíritu Santo (Mateo 1:18), siendo completamente Dios y completamente hombre, sin pecado (Hebreos 4:15). Murió en la cruz como sustituto por los pecados de la humanidad (1 Juan 2:2), resucitó corporalmente (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Hechos 1:9) y actualmente intercede como nuestro Sumo Sacerdote y Mediador (Hebreos 6:20; 1 Timoteo 2:5). 

ESPÍRITU SANTO

creemos que el Espíritu Santo es Dios (Hechos 5:3-4). Su misión es glorificar a Cristo (Juan 16:14), convencer al mundo de pecado (Juan 16:8), regenerar (Tito 3:5), bautizar (1 Corintios 12:13), habitar en los creyentes (1 Corintios 6:19), sellarlos para salvación (Efesios 1:13), y capacitar a los cristianos con dones para la edificación de la iglesia (1 Corintios 12:4-11; Gálatas 5:16).

CREACIÓN Y ROLES DEL HOMBRE Y LA MUJER 

Creemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, iguales en valor y dignidad, pero con diferencias complementarias en su masculinidad y feminidad. Estas distinciones no son producto del pecado, sino parte del diseño perfecto de Dios, reflejando su sabiduría y propósito en la creación.

Dios estableció roles específicos para el hombre y la mujer como parte de su orden divino. En el matrimonio, el hombre está llamado a un liderazgo amoroso y humilde, mientras que la mujer está llamada a una sumisión voluntaria e inteligente, reflejando la relación entre Cristo y la iglesia. Este diseño divino no limita su igualdad, sino que resalta la complementariedad en sus funciones (Génesis 1:26-27; 2:18, 21-24; Efesios 5:22-25; 1 Corintios 11:7-9; 1 Timoteo 2:12-14).

HUMANIDAD

Creemos que el hombre y la mujer fueron creados a imagen de Dios (Génesis 1:27). El pecado del primer hombre trajo la muerte espiritual a toda la humanidad (Romanos 3:23). La regeneración por el Espíritu Santo mediante la fe en Jesucristo es el único camino a la salvación (Efesios 2:8-9).

LA SALVACIÓN

Creemos que la salvación es un don de Dios recibido únicamente por fe en Jesucristo (Romanos 5:1; Efesios 2:8-10). Ninguna obra humana puede otorgar la salvación o la vida eterna. 

EL CREYENTE

Creemos que al aceptar a Cristo, el creyente es bautizado por el Espíritu Santo una sola vez y para siempre, siendo parte del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13). La plenitud del Espíritu Santo se refleja en el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23).

DONES ESPIRITUALES

Creemos que Cristo otorgó dones espirituales para la edificación de la iglesia. Estos deben usarse con decencia y orden, conforme a las Escrituras, y evitando divisiones (1 Corintios 12:4-11; Romanos 12:4-6; Efesios 4:11-12).

LA IGLESIA

Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo (Colosenses 1:18), compuesto por todos los creyentes nacidos de nuevo (1 Corintios 12:12-13). El bautismo en agua, aunque no es necesario para la salvación, simboliza la identificación con la muerte y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-5). Las iglesias locales deben reunirse regularmente para adorar, enseñar la Palabra, y participar en las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor (Hechos 2:41; 1 Corintios 11:23-24). Cada iglesia local es autónoma, gobernada por ancianos y diáconos, bajo la autoridad de Cristo (Efesios 1:22-23).

EL MATRIMONIO

Creemos que el matrimonio es una institución divina creada por Dios desde el principio de la humanidad. Es el vínculo sagrado y permanente mediante el cual, de forma libre y voluntaria, un hombre y una mujer, nacidos como tales, se unen para vivir juntos en amor, respeto y ayuda mutua. Este diseño divino tiene como propósito principal constituir un hogar que sea de bendición para ellos mismos, sus hijos (si los hay) y el entorno que les rodea.

El matrimonio es una relación estable y exclusiva que refleja la voluntad de Dios y su plan para la humanidad, siendo un pacto que no debe tomarse a la ligera, sino con reverencia y compromiso. (Génesis 2:24).

LA SEGUNDA VENIDA 

Creemos en la segunda venida de Cristo, que incluye el arrebatamiento de la iglesia (1 Tesalonicenses 4:16-17; 1 Corintios 15:51-58). Luego, Cristo establecerá su reino con sus santos (Apocalipsis 20:4-6). 

EL JUICIO FINAL 

Creemos que habrá un juicio final en el cual los muertos serán resucitados y juzgados según sus obras. Aquellos cuyos nombres no estén en el libro de la vida serán condenados al lago de fuego junto al diablo y sus ángeles (Apocalipsis 20:11-15; Mateo 25:46).

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